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Rooibos Naranja y Eucalipto

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Rooibos Naranja y Eucalipto.

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Rooibos (Aspalathus Linearis) es el nombre que recibe una planta sudafricana que en el idioma afrikáans significa arbusto rojo. También se la conoce como Te rojo o Te Rooibos pero realmente no es la planta del Te.

Actualmente el rooibos, es una planta que ha sido una gran desconocida hasta hace bien poco. El Dr. Nortier, médico y botánico, fue la primera persona que se dedicó a su estudio en profundidad. Además de contrastar sus propiedades medicinales también experimentó su cultivo ya que era una planta silvestre. Hoy en día ya la podemos encontrar en más de 140 países.

Propiedades del Rooibos

Con el "Té" Rooibos podemos elaborar una infusión de saber muy agradable, es ligeramente dulzón y sin cafeína. Así pues pueden tomarla tanto niños como gente nerviosa o con hipertensión.

  • De gran ayuda en el tratamiento de las alergias: realmente actúa como un antihistamínico natural suave y sin producirnos somnolencia.
  • Trastornos digestivos e intestinales: rooibos es una planta con efectos muy beneficiosos ante la diarrea, estreñimiento, gastritis, dolores de estómago, vómitos o nauseas. De hecho, mejora la mayoría de problemas gastrointestinales.
  • Dientes sanos: su contenido en Calcio, Magnesio y sobre todo Fluor hacen del Rooibos una planta ideal para nuestros dientes. Las personas con tendencia a las caries se beneficiarán si cambian las bebidas azucaradas por el "Té" Rooibos.
  • Huesos sanos: el Calcio, el Magnesio y el Fluor también nos ayudarán, por supuesto, a cuidar nuestros huesos. Cambiar el café por esta infusión puede ser un buen hábito en la mayoría de los casos.
  • Efecto antioxidante y antirradicales libres: su aporte de nutrientes antioxidantes como la vitamina C, los Flavonoides, el Superóxido-dismutasa y la Quercitina ayudan a combatir los radicales libres que son los principales responsables del proceso de envejecimiento, del estrés y de muchas enfermedades.
  • Bebida para los deportistas: precisamente ese efecto antioxidante junto a su aporte multimineral lo hacen al rooibos ideal para los deportistas que quieren reponer las sales eliminadas durante el ejercicio. Colabora, pues, a combatir la acidez que causa en nuestro cuerpo el ejercicio excesivo.
  • Problemas de la piel: la mayoría de los problemas cutáneos como eczemas, picazones, costras, dermatitis del pañal, irritaciones, alergias y urticarias suelen mejorar con la tomade rooibos. Su carácter antioxidante es el responsable.
  • Boca y garganta: muchos problemas bucales como las molestas Aftas, dolores de garganta, gingivitis o faringitis suelen mejorar con su toma. También pueden realizarse gargarismos.
  • Buen efecto remineralizante: es una forma extra de reforzar nuestro organismo con minerales como Potasio, Calcio, Hierro, Magnesio y Zinc.
  • Ayuda a perder peso: el rooibos nos ayuda a equilibrar los niveles de Potasio y Sodio, a fin de que no hagamos retención de líquidos. Su efecto diurético es suave pero eficaz.
    Por otro lado, si nos ayuda a combatir el estreñimiento y las malas digestiones es lógico que nos notemos más deshinchados.
    Es por eso que sea un buen aliado en las dietas para adelgazar y en cualquier plan contra la obesidad.
  • Espasmos y cólicos infantiles: por sus propiedades antiespasmódicas que tiene el rooibos, se ha demostrado su utilidad para aliviar los habituales cólicos infantiles. La variada composición en minerales supone un complemento ideal a la dieta infantil.
  • Equilibra el sistema nervioso: por un lado tenemos que el rooibos no es excitante, ya que no contiene cafeína, y por otro lado es rico en minerales como el Magnesio, de gran importancia para el sistema nervioso.

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La historia del rooibos

La historia del rooibos no es tan antigua como la del té negro o la del té verde, ni tiene vínculos con la filosofía ancestral. Sin embar­go, en su historia también aparecen algunas personalidades legen­darias.

El número de investigaciones sobre sus propiedades curativas ha aumentado en los últimos años, aunque, sin lugar a dudas, todavía no ha alcanzado el reconocimiento que merece por su delicioso sabor y sus beneficios para la salud.

El rooibos es la bebida nacional de Sudáfrica. El siguiente país con mayor número de adeptos al rooibos es el Japón, donde actualmente se realizan numerosos estu­dios sobre sus propiedades curativas.

El descubrimiento de una planta. No se puede precisar cuántos miles de años hace que existe el rooibos como planta, es decir, como especie propia; así como tampoco sabemos a ciencia cierta cuándo empezó a utilizarse en las montañas Cedar -situadas cer­ca de Ciudad del Cabo- para preparar infusiones.

En el año 1904, los descendientes de aquellos primeros mora­dores que cocían el rooibos fueron observados por Benjamin Ginsberg, un pionero ruso que más tarde iniciaría la difusión de esta planta. Puesto que había nacido en el seno de una antigua familia dedicada al comercio del té, Ginsberg sabía perfectamen­te cómo comercializar el rooibos. Una de sus ideas, por ejemplo, consistió en dado a conocer repartiendo bolsitas de rooibos por las calles de Ciudad del Cabo. De ese modo, no sólo se popularizó entre la población blanca sudafricana, sino que llegó por mar has­ta las ciudades de Europa.

El doctor Nortier, médico y botánico, ocupa sin lugar a dudas un lugar destacado en la difusión del rooibos. Fue el primer blanco en descubrir sus virtudes curativas y en desarrollar un método de cultivo específico.

La demanda aumentó con rapidez. La demanda creciente de rooibos resultó pronto imposible de satisfacer con los arbustos salvajes y los pocos cultivos que existían en la región. Fue entonces cuando, en 1930, apareció el Dr. PeUer le Fras Nor­tier, un médico y apasionado botánico, que en colaboración con algunos granjeros logró desarrollar un método eficaz para crear campos de cultivos de rooibos. Algunos consejos importantes los obtuvieron de los inmigrantes procedentes de la India , los cua­les tenían amplia experiencia en las plantaciones de té, una planta que en ese momento en su tierra natal había alcanzado un auge espectacular. Los esfuerzos del Dr. Nortier y de sus colaboradores dieron lugar finalmente a una variedad de rooi­bos que recibió el nombre del médico y que durante muchos años serviría de base para toda la producción de rooibos.

El rooibos puede empezar a recolectarse un año y medio después de su primera siembra. Posteriormente, podrá seguir cosechándose durante ocho o nueve años más

Los eufóricos años cincuenta. Al cabo de unos pocos años había florecido el cultivo de rooibos alrededor de la pequeña ciudad sudafricana de Clanwilliam, justamente el lugar de naci­miento del Dr. Nortier. La euforia de los granjeros y de los cam­pesinos del lugar era tal que no paraban de perfeccionar los métodos de cultivo, y cada vez producían una cantidad mayor de rooibos. Con el entusiasmo, olvidaron que una producción cuantiosa también precisa del mercado correspondiente para obtener beneficios. Por consiguiente, a mediados de los años cincuenta el precio del rooibos cayó en picado y un buen número de granjeros, sobre todo los más pequeños, se declara­ron en quiebra.

Después de esto, en 1954 y a petición de los propios granje­ros, se creó una comisión estatal que velaba no sólo por el volu­men de producción de rooibos, sino que también comprobaba que se cumplieran ciertas medidas de calidad e higiene: era la llamada Redbos-Tea-Control-Board. El cultivo del rooibos se limitó a ciertas demarcaciones, básicamente las que se hallaban al oeste de Ciudad del Cabo entre el distrito de Paarl y el de Vanrhynsdorp-Calvinia. Desde entonces dicho «Board», privati­zado desde 1993, investiga en colaboración con la Universidad de Stellenbosch el cultivo y las propiedades del rooibos y de las infusiones que se preparan con él.

Al igual que el té, el rooibos también puede adquirise en bolsitas; no obstante, su sabor es óptimo cuando se prepara con hojas sueltas.

Las investigaciones científicas actuales. El perfil químico y terapéutico del rooibos están hoy en día muy bien estudiados, aunque, por supuesto, todavía quedan algunas preguntas sin res­puesta. Un lugar prominente en este sentido lo ocupa natural­mente Sudáfrica, cuyas investigaciones en los campos de la medicina y de la química poseen un alto nivel académico. Los dos centros líderes en el estudio del rooibos son el Departa­mento de Química de la Universidad de Orange Free State de Bloemfontein y el Infruitec Institute de la Universidad de Ste­Ilenbosch. Sin embargo, también en EE UU y en el Japón se han realizado algunas investigaciones sobre el rooibos. A diferencia de esto, en Europa la mayoría de dietistas, químicos, médicos y farmacéuticos apenas han oído hablar de él.

El rooibos se exporta a todo el mundo. En la actualidad, hay más de 300 granjeros que se dedican al cultivo del rooibos. El rooibos se exporta a más de 140 países, aunque a veces bajo denominaciones algo pintorescas, como «masai» o «té de los bosquimanos». También en Europa es fácil encontrado en cual­quier establecimiento que tenga un buen surtido de tés o en las tiendas de productos biológicos. Por lo general, resulta más eco­nómico que los tés procedentes de la India , de China o del Japón.

Sin embargo, a pesar de su nombre exótico, de sus múlti­ples efectos beneficiosos -demostrados científicamente- y de su precio, muy por debajo de los demás tés, el rooibos no ha logrado desplazar ni un ápice al té negro en el mercado mundial. Aún así, no debemos olvidar que el té verde también necesitó bastante tiempo para salir de la sombra a la que lo había relegado «su hermano», el té negro, a pesar de que está demostrado que es mucho más sano. Cabe imaginar que es sólo una cuestión de tiempo, y que el rooibos también termi­nará por imponerse en nuestras latitudes como una bebida saludable y deliciosa.

Aspectos botánicos y cultivo del rooibos

Muchos nombres para una misma bebida. Los sudafricanos lo denominan «rooibos» y pronuncian las «o» de «rooi» como una vocal particularmente larga y la «i», como una vocal cor­ta. Sin embargo, allí también se lo conoce con otros nombres, como «redbusch», «rotbuschsie», «redbos» o bien «koopmans tea». Como ya hemos apuntado, en Europa también aparece con la denominación de «té de los masai» o «té de los bos­quimanos», a pesar de que el rooibos no guarda ningún tipo de relación con dichos pueblos (los masai viven en Kenia y en Tanzania, mientras que el rooibos crece y se cultiva en Sudá­frica).

El nombre científico en latín del rooibos es Aspalathus linearis. La familia de los Aspalathus -dentro del grupo de las leguminosas- cuenta con más de 200 especies, y todas ellas crecen únicamente en Sudáfrica. Sin embargo, la Aspalathus linearis es la única que puede beberse sin ningún tipo de repa­ros.

Algunas de las otras especies también pueden beberse -y de hecho, en Sudáfrica se toman de vez en cuando-, pero su consumo resulta algo problemático a causa de la toxicidad de alguna de las sustancias que contienen; por lo que no es reco­mendable hacerlo. Por el contrario, el Aspalathus linearis es totalmente inocuo y ni siquiera contiene cafeína. Por otro lado, la Rooibos Limited Organisation se encarga de contro­lar que no se realicen mezclas del rooibos con otros tipos de Aspalathus.

El rooibos pertenece a las leguminosas, es decir, a la misma familia de plantas que el altramuz, la alubia, la veza o el trébol. Sin embargo, ésta sólo crece en Sudáfrica.

La elaboración del rooibos

Su época de recolección. La cosecha del rooibos tiene lugar entre los meses de enero y marzo. Durante ese período, la temperatura diurna en Sudáfrica es de 40° a 45 ° C, y la nocturna, de 20° C. El rooibos debe contar con un mínimo de 18 meses antes de ser recolectado. Su edad de producción óptima suele ser cuando tiene tres años; a partir de entonces aporta buenos resultados durante aproximadamente ocho o nueve años más. Cuando alcanza los diez años debe dejar paso a una planta joven, aunque en realidad podría alcanzar todavía el doble de esa edad. El tiempo idóneo para su recolección abarca todo el verano hasta principios de otoño, que es precisamente cuando el crecimiento del arbusto está en fase de reposo. Durante la cosecha se cortan las ramas a unos 30 a 40 centímetros por encima del suelo -con una hoz o bien a máquina-; después se atan en fardos.

Fermentación y secado. Una infusión de rooibos de buena calidad debe tener un tono entre marrón cas­taño y marrón rojizo: un color que recuerda a las puestas de sol en Ciudad del Cabo. La elaboración del rooibos recién cosechado se realiza en puntos de recogida controlados por el Ministerio de sanidad sudafricano. En primer lugar, con una máquina cortapajas se trocean las ramas en segmentos que miden unos 4 milímetros de largo y, a continuación, se pasan por unos rodillos que los trituran. Acto seguido, se humedecen con agua y se esparcen formando montones de hasta 15 o 20 centímetros de altura.

A partir de este momento se deja fermentar la hierba entre 8 y 24 horas; es decir, de forma parecida al procedimiento que sigue el té negro. El rooibos se expone a procesos químicos naturales durante los cuales algunas sustancias se descomponen y otras, a su vez, se forman de nuevo. Las ramas del rooibos, que de natural son verdes, adquieren un especial color marrón rojizo, muy característico de esta infusión. Es precisamente durante el proceso de fermentación que el rooibos desarrolla el peculiar aroma frutado que lo distingue.

Hecho esto, se ponen a secar al sol las ramas de rooibos hasta conseguir que su porcentaje de humedad esté alrededor del diez por ciento. En este momento se llevan a cabo los primeros con­troles: se realizan pruebas con el rooibos fermentado para com­probar su grado de pureza, su longitud de corte, su aroma, su color y su porcentaje de humedad.

Lavado y pasteurizado. El siguiente paso en la elaboración del rooibos se realiza mediante unas máquinas especiales que filtran las impurezas y desechan las ramas más grandes. A continuación, y con la finalidad de protegerlo de insectos y parásitos, se paste u­rizan las hojas por medio de vapor de agua. Finalmente, se pesa y se empaqueta en bolsas.

El contenido de los paquetes pasa un segundo control, en el que -además del aroma, el sabor, la longitud de corte y el grado de humedad- se comprueba que no tengan eventualmente pará­sitos.

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